lunes, noviembre 27, 2006

Hacia donde va la Sociedad 2

Bienvenido a mi casa virtual.

Como lo prometido es deuda, traté de analizar el caso contrario. ¿Por qué hay tantos cuernos de parte del hombre a la mujer?

Aquí si está complicado, cuantos casos distintos, cuantas posibles soluciones. Aún así como yo soy un hombre responsable veré lo que puedo decir para justificarnos.

Les crearé varios escenarios, que considero yo pueden ser la causa. Sólo son escenarios, posibilidades, puedo estar equivocado.

Escenario I
El hombre es lo más parecido a un mono: en código genético, porque otros dicen que internamente es a un cerdo que nos parecemos y yo creo que sí, pero ese es otro tema.
Como monos que somos, nos llevamos de los que vemos, de lo que los otros hacen, imitamos sin siquiera querer hacerlo, sin tener deseo, quizás dejando algo que preferimos por una cosa que no sabemos si nos va a gustar. Oímos a ese que nos “chuba” una fulana para que lo acompañemos, repetimos ese comportamiento típico de quererlo abarcar todo para no poder apretar nada.
El famoso “Si él lo hace yo puedo hacerlo”, si no se le pone un paro a tiempo, se generaliza y se toma como norma.
No se sabe quien inició a coger de a muchas, pero todos lo siguieron... el segundo caso explica mejor por qué no lo evitaron.

Escenario II:

Vivimos en una sociedad machista. Un machismo existente desde no recuerdo cuando, lo que si sé es que ahora es menos que antes. La mujer siempre fue un simple utensilio, en el mejor de los casos una simple compañera o musa.

Trasladándonos al inicio: La mujer como el objeto, mejor dicho como el objeto que era considerado, no importaba lo que pensara, lo que hiciera, no podía opinar, no podía quejarse. Sin importar cuanto le molestara lo que hacía “su” hombre, no podía, no debía hacer nada, ni siquiera podía pensar en abandonar ese hombre, dejarlo significaba tener que quedarse sola porque otro no se haría cargo (sí necesitaban que se hicieran cargo de ella, en esos tiempos no estudiaban, no se preparaban) o buscare otro tipo de inconvenientes mayores.

Yo sé que esto no explica porque el machismo produce cuernos, pero véanlo de esta manera: La mayoría de los hombres somos uno sádicos, nos gusta sentirnos en control, usar a las personas, que mejor víctima que una que no tenía quien la defendiera, quien la apoyara simplemente por su sexo. Encontrar un grupo de víctimas en proporción de 8 a 1 sería el paraíso.

Ay! si una rompía la tradición y se quejaba, si reclamaba su lugar, bueno, ustedes saben el resto de la historia, un taller de desabolladura y pintura no les bastaba. Eso de ver su hombre con 3 más había que aceptarlo y punto. Total, ya todos lo hacen y nadie dice nada.

Escenario III.
Imaginándonos que todos creemos en el amor y que lo hemos encontrado, igual que yo. Esa mujer con la que uno sueña, en la que uno piensa cada vez que escucha una canción de esas en el que el cantante susurra.

Todo bien hasta aquí.

Ahora los perfiles de cada uno. Él 23 años, antes un hombre de la calle, acostumbrado a sudar acompañado de su pareja, sin importar que quien este arriba o abajo. Ella 20, este es su segundo novio, el primero le dio dos besitos y hace 4 años que terminaron, aún virgen y con planes de casarse así.

Pasan los meses y el amor los mantiene unido, digo casi unidos, existen unas 7 pulgadas que aún no los unen. Es cierto que el amor todo lo puede, pero eso es por allá en Jerusalén en los años 0. Pero uno trata de sacrificarse, de verdad que uno trata... hasta el día ese en que aparece esa, sí esa del tatuaje encima de la nalga y la mariposita en el abdomen bajo*, uno no quería pero la sangre ya no circulaba bien, uno no pensaba bien. Se acabó la castidad.

Escenario IV
Repitamos el caso anterior. No, mejor le cambiamos lo de virgen por cierta timidez, no sé que y “vaguesa” (revísenme esa palabra).

Miren lo siguiente:
Salen de una discoteca medios prendidos, luego de 3 reggaetones pegao’, él ya no tienen mucha sangre arriba de la cintura, abajo un potecito la ha guardado toda; está en 7.

Llegan a la casa, entran a la habitación. Ella se quita toda la ropa y se tiende boca arriba y cuando el viene dice:
No uses los dedos. Él baja a 6.

Bueno él lo acepta y le hala la cabeza. Ella dice yo no le pongo la boca, Él vuelve a bajar a 5. Luego de un rato ella tirada como una marrana** sin moverse sin hacer nada, él le pide que se ponga arriba, ella no quiere, eso la cansa mucho, El baja a 4.

Ya a ese nivel, el perdió el deseo, realmente ni meterlo puede porque en ese tamaño está flácido, el acto se ha cambiado, se ha ensuciado, tanta limitantes hace a uno pensar que está haciendo algo indebido, que está pecando.

Ya no hay morbo, uno pierde el interés, uno aguantará algún tiempo, esperará que ella cambie, pero cuando el se cruza con esa que conoció en Trio, que si le escuchaba, que le hacía caso a las peticiones; es más, que tenía su propias ocurrencias que le gustaba tener el mando, también va a terminar como el del caso anterior, en una cama ajena.

Hasta aquí esta bueno, última recomendación. Complázcalo a él también, usted no se puede quejar si otra persona le da lo que usted no ha querido dar nunca...

*No encasillo a las personas, sólo quería presentar un punto.

4 comentarios:

Dex dijo...

Moi, contigo es diferente. Yo no estoy desesperado por llegar a la meta, estoy disfruntado mi camino.

moi dijo...

que lindo mi moi. Estoy muy orgullosa de ti. T.A.

Anónimo dijo...

Juan Carlos pero tu si eres tigre hahahahahahahahahha
Ese punto y perspectiva de ver las cosas es de un tigueraje cigueñal!!! :)

Attm,

Rafa.-

Anónimo dijo...

Si ella no te quiere complacer entonces sacale los pies y buscate otra y ya... no forces tanto!!!!! :)
Tigueraso!